Vamos a Crear es el resultado de las Actividades Culturales entre: los trabajadores del Metro de Caracas, El Concejo de Gestión del Calvario, FUNDARTE, La ONA, Consejos Comunales del Sector Caño Amarillo, El Colectivo Cultural "ARCOÍRIS DEL SUR" y demás Organizaciones Públicas y Comunitarias que hacen vida cultural en estos espacios.

sábado, 23 de octubre de 2010

I TALLER DE INICIACIÓN FOTOGRÁFICA PARA JOVENES

UN POCO DE CARIÑO PARA TOMAR FOTOGRAFÍAS DE BUENA CALIDAD.

Andar con jóvenes apuntando al corazón de las imágenes, es como salir a cazar arco iris en la brevedad de los paisajes posibles, bonitos, probables, es como adivinar que en la próxima esquina encontraremos el rostro sonriente de alguien que necesita ser fotografiado por el lente osado de un muchacho con ganas de crecer.


Esa ha sido la parte importante de este taller de fotografía que estamos construyendo desde la frescura de los jóvenes, un taller para encontrarse con la imagen capturada por las palabras y hechas prisioneras por el talento creativo de un muchacho que ve en su cámara la amiga necesaria que le satisface la curiosa prontitud del tiempo y el espacio.


Aprender el valor de su cámara, aprender a querer todo lo que existe delante de su lente y aprender a embellecer esa parte maravillosa de la mirada, es el objetivo de un taller donde se buscan amigos con quien compartir la maravillosa sensación de hacer de la imagen la última palabra de la visión.


Los muchachos y muchachas se han comprometido con la hora exacta en que se encontrarán con un aprendizaje que les va a permitir sentir amor por lo que son capaces de hacer con esa pequeña cajita de sorpresa que les sirve para esconder los secretos mas bonitos del próximo paisaje y del plano mas espectacular del sol que les sonríe desde lo alto del horizonte magnifico de los colores.


UN REFUGIO DONDE LOS SUEÑOS TAMBIÉN SON NIÑOS

UNA TARDE BIEN BONITA CON EL COLOR DE MUCHOS CARAJITOS

Los niños son como un trencito que anda por las paginas de los libros contando cosas lindas y repartiendo sonrisas como si las sonrisas fueran un caramelo de mandarina que alguien repartió en una fiesta de muñecos. Es que los carajitos son un maravilloso encuentro con la mirada de colores de un sol mañanero que nace en el mismo momento en que el día levanta sus alas para salir a caminar por el universo.

Es el caso que ese trencito cargado de niños, llegó a la estación Las Adjuntas y descubrió que en algún lugar a alguien se le perdió la alegría y andaba buscando un mago que le hiciera sonreír como si la sonrisa fuera una flor de celofán salida de algún cuento contado por una mañana bien bonita.


Y es que en efecto en ese trencito también llegaron tres personajes salidos del pentagrama de las palabras y ocuparon todo ese espacio donde estaban los niños y les llenaron de poesía el corazón y de colores sus sonrisas. ¡que lindo era aquel circulo de carajitos!


Es que esos tres personajes parecían haber llegado desde los mas bonito de los cuentos que se cuentan a la hora de la merienda y con ellos llegaron las canciones que cuentan las cosas que otros no cuentan, uno de ellos con un largo moño en cada palabra que pronunciaba (el poeta Oscar Rodriguez) y en cada gesto de donde sacaba cosas que lanzaba luego contra el viento como si el viento estuviera jugando con él.


El segundo personaje era otro poeta, un señor que traía un morralito (Eduardo López) donde cargaba las canciones que compartía con los niños como si estuviera regalando palabras de chocolate a la salida de la escuela, pero esta no era la escuela, era el galpón donde vivían los niños que se habían quedado sin vivienda y que eso dos poetas les traían un pedacito de cielo de donde colgar los sueños que conque se iban a levantar mañana.


Y el tercer personaje, uno de esos cantores (Jesús Mijares) con el corazón amable de tanta locura, traía una gran guitarra que mas bien se parecía una nube de poesía que le había nacido en las manos conque le hacía cosquillas a la barriga de la gran guitarra y esta cantaba flores de alegría. ¡que cosas tan bonitas les regalan a los niños cuando las cosas no marchan bien!.

Aquél galpón parecía otro carajito, todo pretencioso de actividades para colorearle la tarde a todos los que compartían aquélla pequeña fiesta donde el amor era la golosina mas importante, hasta trajeron unos caballetes de algún lado para pintarle la cara a todos esos adultos que se sentían niños a pesar de lo serio que lucían en ese calor de tanto cariño.

Se trata de que estuvimos en un refugio donde el mundo era tan pequeño que solo los sueños tenían un sitio donde pasar la noche, en el corazón de los chamos. En el corazón inmenso de cada uno de las figuras de barro que ellos construyeron desde sus pequeñas manos de barro y la arcilla fosforescente de donde sale el olor a tierra con que nos secamos la sensación de vida que aún nos queda por vivir.

El poeta del gran moño metió en un sombrero los nombres de cada carajito que estaba sentado mirando aquellas cosas que aún no entendían, sin embargo, como si los nombre fueran pájaros, él los lanzó al aire para que los atrapan las estrellas mas allá del cielo y las ideas más allá del horizonte azul donde se guardan las canciones.

Así pasamos una tarde hermosa donde cada quién fue culpable de sus propias alegrías y los niños fueron el centro del amor sincero de unos y de la piedad de otros, pero no importa, los niños crecieron por un momento bajo la complicidad de unos adultos que sinceramente creemos en ellos, sin importarnos el color de la tarde.

El acto fue un homenaje del Metro de Caracas a todos los niños que se encuentran en el refugio de la Adjuntas, un local perteneciente a esta empresa donde se encuentran albergadas 60 familias y 70 niños quienes están a la espera de recibir sus viviendas de manos de la gestión revolucionaria del gobierno bolivariano, donde además, FUNDACIÓN PARA LAS ARTE, el encanto de Miguel Vicente Patacaliente, con la varita mágica de sus cosas por hacer, para hacer realidad este sueño. Porque esto no fue mas que un pequeño momento para ayudar a crecer los sueños de estos muchachos que son del tamaño de la vida.

viernes, 22 de octubre de 2010

MAS CULTURA REVOLUCIONARIA PARA LOS TRABAJADORES

YORLANDO CONDE DE FRENTE CON EL MOVIMIENTO CULTURAL DE LOS TRABAJADORES.

Hablar de Yorlando Conde, es hablar de la organización cultural de los trabajadores donde quiera que se encuentren, es decir de los trabajadores esa acción cultural emprendida desde lo mas fundamental del concepto del trabajo hasta lo mas trascendente de la cultura como vehículo para transmitir la seducción revolucionaria y hacerla acción política.

Es que Yorlando es un hombre de la cultura. Es un icono que habla por si solo y se hace un personaje intranquilo que trasciende las formalidades y se convierte en esa poesía necesaria del hombre cotidiano e una lucha que aún no puede terminar, apenas estamos comenzando a hacer la revolución.

Primero lo hizo con Sardinas LA GAVIOTA, allí entusiasmó a los trabajadores de esa empresa recuperada de las manos depredadoras del capitalismo, luego fue en Fama de América y en otras fabricas más donde la mano de este hombre ha puesto a funcionar la imaginación para convertir el ocio de los trabajadores en una fuerza creadora al servicio de la mejor causa, el trabajador mismo.

Ahora, en el seno de la Imprenta Nacional, Yorlando siembra su optimismo para que sus trabajadores cosechen el fruto de la conciencia revolucionaria impulsando a esa empresa hacia un desarrollo político que los convierta en una empresa socialista con todo el horizonte de la revolución por delante.

En un pequeño acto realizado en La Imprenta Nacional, nos encontramos con el Yorlando subversivo de todos los días, con el Yorlando irreverente frente a lo cotidiano, con el Yorlando acción frente al movimiento cultural que nace desde la organización del trabajador frente al futuro, frente a la revolución que arranca desde su puesto de trabajo.

En la compañía del poeta Oscar Rodriguez y Jesús Mijares, se apoderaron de la atención de´la comunidad laboral de la imprenta y realizaron un pequeño acto donde este juglar hizo crecer la moral de su público con las típicas maneras ha hacer de lo cultural, un ritual para el aprendizaje, es que Yorlando Conde es eso, un maestro que todo lo dirige desde su propia postura del ser revolucionario.

Fue un acto pequeño, significativo y grandioso en su concepción, donde el poeta Oscar Rodríguez y Mijares hicieron del tiempo un constructor de segundos que el público hizo suyo y los aplaudió con el entusiasmo de quién quedó satisfecho de lo bueno y de lo infinitamente hermoso.

martes, 19 de octubre de 2010

POESIA DESDE LO MAS ALTO DEL GUARAIRA

EL FRENESÍ DE LA PALABRA DESDE LO MAS ALTO

En tiempos de Pérez Jiménez hubiese sido imposible imaginarse, que un carajito criado en el barrio El Amparo de Catia entrara en el Gran Salón del hotel Humbolt allá arribota en lo último del Guaraira Repano, donde antes llegaban unos catires con los pantalones cortos y un pelo tan amarillo como si fuera el reflejo del sol saliendo de lo mas alto del cerro.


Es que conocí al Guaraira cuando yo era limpia botas como miguel Vicente y todo allá arriba era nuevo para los venezolanos que le tenían miedo a la lata de sardinas subiendo amarrada por unos cables hasta el copito de la montaña.


En esos tiempos, recuerdo que era imposible que un muchacho anduviera solo, sin su representante por esas alturas, sin embargo me les colé a los agentes pasando con un grupo de personas que se hicieron mis cómplices y pá arriba…


Hoy conocí ese Gran salón después de mas de cincuenta años queriendo conocer el secreto de sus rincones y las razones que tenían en aquellos tiempos para no permitir que las personas pobres entraran en esto que es bien bonito, pero que no tiene nada de espectacular que hiele la sangre de asombro.


Pero es que lo conocí precisamente en el momento exacto en que mi querido amigo Oscar Rodríguez, esperaba su turno para conquistar la atención de las personas en una especie de Frenesí poético al cual estaba invitado en el marco del Festival del Libro Usado patrocinado por Fundarte.


Allí, en ese momento fue que me di cuenta que los perezjimenistas, al igual que los adecos no tenían en su alma la ternura para entender que aquellos rincones eran el espacio más preciado para leer la poesía de una generación de seres que se amanecen con el socialismo en el mismo sitio donde los catires de antes tienen que ligarse ahora con los carajitos de la calle sin importar si vienen del barrio el Amparo o del Country Club.


El olor a poesía traspasaba los sudores de un ambiente lleno de muchas expectativas, mi Amigo Oscar sacó de la manga de su talento una excusable partitura poética y escritos pequeños que mal llamó poesía en forma de despecho… ¡vaya despecho!


Así comenzó el frenesí del fin de semana, entre libros y poetas, entre los recuerdos de mi infancia voladora y mi caja de limpiar zapatos que nunca la pudieron detener los adultos más allá de orden social impuesto por las normas que ellos inventaron para detenerles el tiempo a los niños.


Esta vez no subí solo a saciar mis ganas de entrar a lo prohibido, mi negrita formó la parte más importante de mi aventura por los espacio bonitos del viejo Hotel Humbolt, una estructura que le ha estorbado a todos los gobiernos que ha logrado llegar al cerro mas emblemático de la Caracas repaniana y socialista de hoy.


Al otro día, otra vez la excusa de buscar a mi negra, una poetada nos sorprendió a todos, porque sin previo aviso se adueñaron de aquel espacio perezjimenista, los señores de la palabra actualizada vinculada con la inspiración de la poesía informal de lo posible…


Aquello se hizo poesía y los poetas se hicieron tarde y paisaje y desfilaron cada quién con su carga de palabras y desde cada sitio de la cola se oyeron las voces de Negel Machado aperturando un carnaval de cosas breves y rematando su espacio con un OWAMA casi clandestino que nadie le quiere reconocer su dudoso premio Nobel, aunque si se le reconoció su alianza con las guerras mas prolongadas, en un encanto donde la décima nuestra sabe manejar Negel con la sabiduría del poeta popular.


El poeta Ángel Malavé y Luís Darío Pinilla ese abogado que se perdió en la universidad y salió ahogado en un pergamino de la facultad de derecho de esa universidad donde los tropiezos salen caros.


José Javier Sánchez y Luís Ernesto Gómez , dos poetas más que estaban en espera de hacer uso de la magia de sus palabras para encantarnos con las sutilezas urbanas de la metáfora salida de las tardes de cola y de los apretujones en el Metro en sus horas pico de siempre.

Hasta Máximo Escobar evocó dos canciones oportunas en un auditorio que se dejó colonizar por la arquitectura de un viejo edificio que era joven cuando yo era apenas un carajito de pantalones cortos y alpargatas de guaral.

Luego llegó Selenia Arreaza y Gladis la canta-cuentos, la primera, una poeta crecida en las madrugadas de todas las mañanas y la segunda una mujer menuda acostumbrada a lidiar con lo hijos ajenos desde su propia poesía de los muñecos y las cosas que le exige ese pequeño espacio donde la creatividad es el pan nuestro de cada día.


Entre poetas y libros transcurrió esa extraña semana donde lo prohibido me marcó el presente y donde en compañía de mi negra rememoré lo importante que fue mi infancia a pesar de que Pérez Jiménez no oía poesía ni leía libros usados para matar la ignorancia de estar vivo.